El cultivo de Sacha Inchi (Plukenetia volubilis L.) representa la columna vertebral de una cadena agroindustrial en plena expansión, capaz de abastecer sectores de alto valor como la alimentación saludable humana, la nutrición animal especializada y la cosmética natural. Detrás de cada botella de aceite o cada snack horneado que llega a tu mesa, hay un proceso agronómico riguroso que pocas veces se cuenta. Aquí te lo mostramos de principio a fin.
Requerimientos de clima y suelo
El Sacha Inchi es una euforbiácea trepadora originaria de la Amazonía que exige condiciones tropicales y subtropicales para expresar su máximo potencial de rendimiento y contenido lipídico. Estas son sus condiciones óptimas:
- Altitud: entre 0 y 1.200 metros sobre el nivel del mar (el límite tolerado es 1.500 m s. n. m.). A mayor altitud, disminuye el ritmo de crecimiento y se alarga el ciclo de floración.
- Temperatura: entre 20°C y 30°C. Temperaturas inferiores a 15°C provocan estrés térmico y caídas en la floración.
- Precipitación: entre 1.200 y 2.500 mm al año, con distribución uniforme. La planta es sensible tanto al estrés hídrico severo como al encharcamiento.
- Humedad relativa: entre 70% y 85%. Los ambientes muy húmedos con mala ventilación favorecen hongos foliares como Fusarium y Rhizoctonia.
- Suelo: francos o franco-arenosos, con pH entre 5,5 y 6,8. Exige excelente drenaje y no tolera suelos arcillosos pesados con saturación de agua.
Del vivero al campo
El correcto diseño del lote garantiza la ventilación, la entrada de luz y la eficiencia logística en la recolección.
Germinación: se realiza en germinadores con sustrato desinfectado (tierra, cascarilla de arroz y materia orgánica en proporción 2:1:1). Las semillas germinan entre los 10 y 15 días.
Enbolsado: las plántulas se trasplantan a bolsas de vivero cuando desarrollan el primer par de hojas verdaderas, y permanecen allí entre 30 y 45 días.
Ahoyado en campo: se preparan hoyos de 40 x 40 x 40 cm, incorporando de 2 a 3 kg de materia orgánica compostada y corrección de pH según análisis de suelo.
Distanciamiento de siembra: el marco de siembra que utilizamos es de 3,0 metros entre pasillos y 2,5 metros entre plantas. Este cálculo arroja una densidad de aproximadamente 1.333 plantas por hectárea (10.000 m² divididos entre el área que ocupa cada planta, 3,0 m x 2,5 m). Los pasillos de 3,0 metros permiten el tránsito cómodo del personal durante las cosechas semanales y facilitan labores de fertilización y guadañado, mientras que la distancia de 2,5 metros entre plantas da el volumen de dosel suficiente para que la biomasa foliar capture radiación solar sin generar sombra excesiva entre matas.
El sistema de tutorado: sosteniendo una planta trepadora
Al ser una planta trepadora lignificada, el Sacha Inchi requiere un soporte permanente capaz de sostener hasta 15-20 kg de peso vivo por planta en plena producción. El sistema se construye en cuatro pasos:
Hincado de postes principales y esquineros: se utilizan postes de madera inmunizada o concreto de 2,5 metros de largo (7 a 10 cm de diámetro), enterrados 60 cm y consolidados con templetes en los extremos de cada línea para soportar la tensión del alambre.
Colocación de tutores intermedios: se ubica un tutor entre cada 2 o 3 plantas a lo largo del surco, con una altura visible de 1,80 a 1,90 metros sobre el nivel del suelo.
Tendido de alambre galvanizado: se instala alambre de alta resistencia (calibre 12 o 14), con 2 a 3 hiladas horizontales: la primera a 60 cm del suelo, la segunda a 1,20 m, y la hilada superior a 1,80 m, formando el tejido principal.
Guiado inicial de los tallos: mediante hilo de fibra suave o pita vegetal, se guían los tallos principales desde la base hacia la primera hilada de alambre, evitando estrangular el tejido vascular de la planta.
Manejo agronómico: podas y nutrición
Como todo cultivo perenne, el Sacha Inchi necesita un manejo constante para mantenerse productivo:
Poda de formación: se despunta el tallo principal a los 1,50-1,70 metros de altura para estimular la brotación de 4 a 6 ramas primarias laterales, que se distribuyen sobre la red de alambres.
Poda de mantenimiento y ventilación: consiste en eliminar chupones basales, ramas secas o improductivas, y ramas que toquen el suelo para evitar el ingreso de patógenos.
Poda de rejuvenecimiento: se realiza cada 3 o 4 años según el agotamiento de la mata, cortando ramas terciarias para inducir brotes nuevos y vigorosos.
En cuanto a la nutrición, se mantiene el plato de la planta (1 metro a la redonda) libre de malezas mediante deshierbe manual o mulching orgánico. El Sacha Inchi es exigente en Nitrógeno para su desarrollo vegetativo, Fósforo para el enraizamiento inicial, y Potasio para el llenado del fruto y el incremento en el porcentaje de aceite. Por eso se aplican aportes periódicos de materia orgánica enriquecida con microorganismos eficientes.
Cosecha y postcosecha: el paso final antes de llegar a ti
La producción comienza entre el mes 7 y 8 después del trasplante, y se estabiliza a partir del primer año.
La recolección es manual, y se realiza cuando las cápsulas (conocidas como "estrellas") cambian de color verde brillante a un tono marrón u oscuro seco, directamente en la planta. En esta etapa, la humedad de la cápsula ronda el 15-20%.
Después de la cosecha, viene el proceso de beneficio:
Secado: las semillas se distribuyen en marquesinas o secadores solares hasta reducir su humedad interna a valores inferiores al 6-7%. Un secado deficiente genera contaminación por micotoxinas y degradación del perfil de ácidos grasos, aumentando la acidez libre del futuro aceite.
Descascarado: se elimina la valva exterior de la cápsula para obtener la semilla en concha (la nuez con cáscara dura de color café).
Almacenamiento: la semilla se conserva en sacos de polipropileno o empaques herméticos, en bodegas frescas (20°C), oscuras y aireadas, protegidas de plagas y variaciones térmicas, antes de pasar a la fase de pelado.
De la semilla a tu mesa
Todo este proceso —meses de cuidado agronómico, control de clima y suelo, tutorado, podas y un manejo postcosecha riguroso— es lo que respalda la calidad de cada producto de Sacha Inchi que ofrecemos. Conocer el origen de lo que consumes es, para nosotros, parte de la propuesta de valor de una marca que apuesta por lo natural y lo trazable.
